Bienvenidos a la senda de la historia

domingo, 18 de mayo de 2014

El Modo de producción de Tamarán, las transformaciones socioeconómicas y su relación con el poder como modo de adaptación.


¿Fue la Gran Canaria de los años previos a la conquista una sociedad preestatal o estatal? Lo cierto, es que no era consciente de la cantidad de errores y prejuicios que yo tenía de la sociedad de las islas antes de comenzar a estudiar la historia aborigen de Canarias, pero sobre todo de Gran Canaria. Mi limitado conocimiento de esta historia me llevaba a pensar en una sociedad muy atrasada, neolítica, como me enseñaron los educadores en mi pasado. Sin embargo, muchos han sido los mitos que el estudio universitario de Canarias me han derribado y uno de ellos es llegar a ver a Tamarán como una sociedad altamente compleja, casi una sociedad estatal.

Cenobio de Valerón- Posible Granero
 
Marvin Harris, afirma que el origen de los estados se produce cuando, “bajo ciertas circunstancias, las grandes jefaturas evolucionaron a estados” y se ve en una serie de características. 1. Incremento de la población 2. Agricultura intensiva y 3. Circunscripción, en este punto la población es asentada y controlada porque las relaciones sociales ahora definidas llevan a que se pague impuestos, mientras que en las jefaturas eran contribuciones voluntarias. El estado deja de ser igualitario, y aparece una jerarquía basada en la guerra y en el control económico.
En Gran Canaria, al ser una isla con un territorio limitado, con una gran población para las limitaciones tecnológicas que presentaban, llevó a rápidas transformaciones sociales y económicas que encontraron su evolución natural. Se ha hablado para Gran Canaria de castas de oficio, cosa que se puede apreciar en la homogeneidad de la cerámica o en la construcción de las casas, todas con formas muy parecidas, y no solo las de los momentos previos a la conquista, sino de épocas anteriores. Esto se debe a una diferenciación social en las relaciones de producción, en donde para la especialización que se produce en ciertas labores es necesaria que la dedicación sea plena, y exista una redistribución de la economía, que alimente a estos grupos, un modo de producción asiático, en donde de una jerarquía controle la economía.

Así mismo, la centralización política en manos de un Guanarteme, un grupo guerrero, un grupo religioso, con una religión de caracteres agrícolas, una sociedad con castas de oficios, y la existencia de impuestos (diezmos como llamaron los castellanos). Estos motivos y más, como en las sociedades de oriente medio, hace pensar que Gran Canaria se había ido reestructurando teniendo en cuenta las dificultades que encontraba, hasta llegar a un estado en el que era necesario la existencia de un modo de producción que permitiera la subsistencia de una gran población, con unos limitados recursos. Si bien hubo momentos en que el control poblacional se hizo necesario mediante el infanticidio femenino, es también cierto que, las transformaciones socioeconómicas y avances tecnológicos comparados con otras islas permitieron un posible mayor grado de equilibrio socioeconómico, llegando a ser posiblemente un verdadero reino en el atlántico.
Bibliografía.
HARRIS. Marvin: Antropología Cultural. Ed: Alianza. 1990. Madrid. Págs: 341-344
VELASCO, VÁZQUEZ. Javier; MARTÍN, RODRÍGUEZ. Ernesto: “La sociedad prehistórica de Gran Canaria, desigualdad apropiación y redistribución”. Revista Vegueta, Nº 3, 1997-1998. Págs: 10-28

La madre y abuela como dueñas del hogar: un breve análisis en posibles errores en ciertas afirmaciones.


Sería muy complicado y arriesgado afirmar que las mujeres de la actualidad, nuestras madres y abuelas principalmente, tienen un protagonismo dentro del ámbito familiar tal que nos permita decir que nuestra sociedad es o tiene rasgos matriarcales. No es raro decir, o escuchar, al hablar del hogar de nuestros familiares, nombrándolo como de la madre o de la abuela. Ir a “a casa de la abuela o a casa de mi madre” suele ser normal en la sociedad canaria. No por el contrario decir a casa de mi abuelo o de mis abuelos o de mis padres. Algunas personas, en mi juventud me contaron que esto se debía al carácter matriarcal de la sociedad canaria que llegó hasta nuestros días. Sin embargo, mi intención es desmentir esta afirmación. Para este cometido me ayudé de un artículo de la Dra. Amelia Rodríguez R. (Mujer y Poder en la Gran Canaria Prehispánica)[1] y de Marvin Harris (Antropología cultural. 1990).[2]
Resumiendo, el artículo desmiente la matriarcalidad de la sociedad canaria ya que la matriarcalidad es la capacidad de obtener el control político sobre el de los hombres ( Marvin Harris 1990:520). En el caso de Gran Canaria esto no existe, los hombres tienen el monopolio de las armas y del poder político. No obstante, lo que sí parece existir es la matrilinealidad, en donde el poder es trasmitido por la mujer (El primogénito del hijo de la hermana del líder), esto a su vez es el factor que ha hecho confundir a los académicos en afirmar la matriarcalidad de la sociedad aborigen. Además, se ha generalizado una situación que ocurre en las clases altas de la sociedad, la matrilinealidad, y cierto poder de decisión o de apoyo a los hombres, sin poder afirmar por falta de datos etnohistóricos y arqueológicos que exista matriarcalidad del hogar, o matrilinealidad en la clases bajas, y aunque tampoco hay indicios claros, y pudiera ser más fácil de conocer por medio de la arqueología, la existencia de patrones de matrilocalidad.
Las mujeres aborígenes de clase baja tenían sus roles de producción establecidos, dedicándose a una labor que no tuviera que ver con la agricultura, labores que probablemente podía hacer en el hogar. La buena alimentación de los dos sexos ha podido confundir una supuesta igualdad. Pero se ha establecido un modo de producción redistributivo (Velasco, V, Javier y Martín, Ernesto. 1997:12)[3] que permitiría la existencia de castas de trabajos especializados. Si bien las fuentes etnohistóricas están escritas por hombres de sociedades fuertemente patrilocales, no deja de ser cierto que la mujer aborigen en general, tiene un segundo lugar en la sociedad aborigen de Gran Canaria.

Por todo esto, la afirmación en la que se decía que nuestra sociedad actual tiene remanentes de la matriarcalidad aborigen es incierta. El fenómeno de la mujer como dueña del hogar podría ser,  por el hecho de ser reproductora y cuidadora de los hijos y del hogar, ya que el hombre solía ser el que más tenía que irse de casa para trabajar fuera, la mayoría por cortos periodos de tiempo, viendo los hijos a la madre como señora del hogar, así como la condición de hija que tiene la madre mostrando lo mismo con la abuela (que sería la madre de la madre o del padre, aunque el caso de la madre del padre podría ser la tradición cultural de la madre en general como dueña del hogar) Además podría tener que ver el hecho de que tras la conquista quienes heredaron las tierras y los hogares fueron las mujeres. No obstante, buscar los orígenes que nos llevan a pensar en la mujer como dueña del hogar es muy complicado para un texto corto, por tanto, aunque mi objetivo de desmentir la afirmación era mi objetivo,  de esta entrada han salido más preguntas que respuestas y aunque creo que acerté en mi objetivo no he podido encontrar ni acercarme al fenómeno tal vez, lingüístico, tal vez cultural que sucede en Canarias como mujer dueña del hogar.



[1] RODRÍGUEZ, RODRÍGUEZ. Amelia del Carmen: “Mujer y Poder en la Gran Canaria prehispánica”. Revista Vegueta. Nº 5, 2000. Pág: 47-58
[2] HARRIS. Marvin: Antropología Cultural. Ed: Alianza. 1990. Madrid. Págs: 516-528
[3] VELASCO, VÁZQUEZ. Javier; MARTÍN, RODRÍGUEZ. Ernesto: “La sociedad prehistórica de Gran Canaria, desigualdad apropiación y redistribución”. Revista Vegueta, Nº 3, 1997-1998. Págs: 10-13

miércoles, 30 de abril de 2014

Tipología de asentamientos de Tamarán: aquel mundo desconocido

La Isla de Gran Canaria, “continente en miniatura” es hoy en día un paradisiaco lugar donde vivir, con un clima que normalmente es agradable y con un territorio casi totalmente ocupado salvando los espacios protegidos. Sin embargo, esta isla mucho ha cambiado para convertirse de Tamarán a Gran Canaria[1].
Si hoy a cualquier canario lo colocaran en un paisaje del siglo XIX no lo reconocería, imagínese querido lector, si este isleño sería capaz de reconocer un paisaje del siglo XII. Hoy hablamos de municipios, barrios o barriadas. Ayer hablábamos de paisajes poblados, territorio ocupado y explotado, de barrancos, de valles, de corrientes de agua continua, de llanuras y de costas.
Agrupaciones territoriales y Yacimientos. Santana. A
Los aborígenes canarios supieron aprovechar cada recoveco natural de nuestra isla. La demografía en la Gran Canaria prehispánica estaba por el siglo XV sobre los 60000 habitantes según Torriani, aunque muchos ven esa cifra lógica otros la rebajan a un poco más de la mitad. No obstante, para sustentar a una población tan numerosa era necesario que hubiera núcleos de población grandes, hoy desaparecidos ya que están debajo de los núcleos de población actual[2][3]; núcleos medianos de población, seguramente dedicados a la ganadería o recursos de otro tipo, y núcleos pequeños o dispersos para la obtención de recursos especiales.
Según Antonio Santana, las poblaciones grandes se establecieron en zonas llanas, valles con suelos fértiles donde se practicaba la agricultura de cebada vestida y trigo desnudo[4], cereales que casi con seguridad trajeron consigo los primeros colonos, estos núcleos son llamados también protourbanos según Antonio Santana. Los barrancos, son lugares también bastante ocupados en donde en su interior se dedicaban a las actividades pastoriles mientras que en sus cauces agricultura, productos marinos. En las poblaciones de costa se recolectaban principalmente “frutos del mar” (crustáceos y moluscos)[5]. Y por último están las poblaciones dispersas, que asentadas en lugares de pocos recursos lugares con una enorme biodiversidad.
Yacimiento de Lomo de los Gatos. Mogán
La competencia por el territorio en Gran Canaria se había salvado de maneras más o menos drásticas, el infanticidio del siglo XIV fue una de las más drásticas. La ocupación de territorios menos fértiles y más difíciles para vivir, así como la ocupación de cuevas y abrigos, nos muestran que la ocupación del territorio fue casi completa, lo que nos lleva a pensar en todos los secretos que tiene guardado esta isla bajo tierra o bajo núcleos de población, escondiendo miles de respuestas que no sabremos si algún día conoceremos y que tenemos la responsabilidad de conocer, pues teniendo en cuenta solo las generaciones que vivieron en mil años casi cada recoveco de la isla tendría huellas de los antiguos pobladores de Tamarán.




[1] MORALES, MATEOS. Jacob B; RODRÍGUEZ, RODRÍGUEZ. Amelia del Carmen; et Allii.: “El impacto de las actividades humanas sobre el medioambiente en las islas Canarias durante la prehistoria”, El indiferente: Centro de Educación Ambiental MunicipalNº. 19, 2007, págs. 76
[2] SANTANA, SANTANA. Antonio.: “Análisis territorial del poblamiento prehispánico de Gran Canaria: delimitación de agrupaciones territoriales”, Vegueta: anuario de la Facultad de Geografía e Historia, núm. 0, (mayo 1992), págs. 283. El artículo entra dentro del falso paradigma de poblaciones mediterráneas y población de “sustrato”.
[3] DELGADO. Constantino; HANSEN. Alex.: “Sobre la posibilidad de una morfodinámica inducida por la población prehispánica de la Isla de Gran Canaria” Revista Tabona, julio 2002, págs.. 88.
[4] MORALES, MATEOS. J.; RODRÍGUEZ, RODRÍGUEZ. A… 2007, pág. 74
[5] SANTANA ,A. 1992, Pág. 283

domingo, 27 de abril de 2014

La cultura material que vestía a los aborígenes de Canarias: El aborigen vestido.

Representación estereotipada del
Aborigen Canario.
Muchas son las imágenes que tenemos de los aborígenes, unos los veían altos y rubios, otros morenos y fuertes. El caso es que para el imaginario popular, de alguna manera, el aborigen canario se ha parecido más un ser prehistórico y desnudo parecido a Conan el Barbaro, que a un hombre que viste y calza. Las fuentes etnohistóricas de los relatos de visitantes europeos los describían como mujeres y hombres unas veces desnudos y otros vestidos con pieles.[1] En ocasiones la visión puritana lleva a exagerar y a asimilar poca ropa con desnudez.

Sin embargo, para hacer la reconstrucción de la vestimenta de los aborígenes canarios, tema que ha tratado la Dra. Amelia del Carmen Rodríguez Rodríguez y Maria del Cristo González Marrero. No solo se hace necesario las fuentes etnohistóricas con crítica incluida y etnoarqueológicas que estudiaron Diego Cuscoy y Bethencourt Alfonso, sino porque “constituyen los únicos vestigios directos que se poseen”[2] las fuentes arqueológicas son las más importantes no solo por ser directas sino porque se aprecian las técnicas de fabricación de tejidos y los propios materiales que se utilizaban.
Guante de piel, Museo Canario
Cueros y fibras vegetales son los principales materiales que se usaron. “Faldellines” con fibras vegetales (Rodríguez Rodríguez, 1999, Pág. 93) y pantalones y guantes hechas de cuero. Se han encontrado pieles decoradas con pinturas con motivos geométricos, pieles teñidas y también decoradas con incisiones. Una buena muestra se puede encontrar en el Museo Canario.

Cuadro: El Mencey
 Jose Carlos García
También los elementos de adorno son típicos objetos que se pueden encontrar en los yacimientos arqueológicos. Fabricados con restos óseos, piedra, concha, madera y cerámica, se han encontrado cuentas de collar y colgantes. También diademas de cuero y conchas. (Rodríguez Rodríguez, 1999, Pág. 94).

Sobre las técnicas de fabricación de vestidos y telas solo hay que ir al Museo Canario para verificar con que esmero utilizaban la aguja y el hilo. La aguja de origen animal (espinas de pescado, huesos) o vegetal (espinas de árboles o arbustos)[3], también utilizaban afilados cuchillos de obsidiana.
En Conclusión para hacer una buena reconstrucción visual del aborigen canario sea de la isla que sea, no solo se hace necesario crear la figura anatómica del individuo, sino también su figura con la cultura textil, sus modas y sus diferenciaciones sociales en cuanto a ropa y elementos de decoración, para tener una idea más definida de sus procesos mentales, sociales y económicos.




[1]GONZÁLEZ, MARRERO. María del Cristo; RODRÍGUEZ, RODRÍGUEZ. Amelia del Carmen: “La mirada del otro: de cómo los europeos percibieron la vestimenta de los antiguos canarios”, XII Coloquio de Historia Canario-Americana (1996)  Vol. 1, 1998, págs. 675-696

[2] RODRÍGUEZ,  RODRÍGUEZ Amelia del Carmen: “Un ensayo de reconstrucción de la vestimenta de los aborígenes de las Islas Canarias El Pajar: Cuaderno de Etnografía Canaria, Nº. 5, 1999, págs. 93-100

[3] RODRÍGUEZ, RODRÍGUEZ, Amelia del Carmen:” La tecnología de la piel y el cuero en la prehistoria de Canarias: una aproximación etnoarqueológica” El museo canario, Nº. 52, 1997, págs. 11-32





domingo, 6 de abril de 2014

Una teoría que no cojea, vuela: el vasco como lengua para traducir todas las lenguas muertas.

Muchas han sido las hipótesis que se han hecho sobre los misterios que inunda la Historia de Canarias. Sin embargo, desde los años 70, algunos académicos fueron recogiendo de lo que había escrito, y de lo que el medio les ofrecía. Con sus medios y mediante la arqueología comparada llevaron la historia prehispánica de Canarias a su origen africano.[1] Por otro lado, en los últimos treinta años han aparecido nuevas tendencias apartadas del historicismo y positivismo primitivo, apareciendo otras más o menos polémicas como la del poblamiento fenopúnico o el materialismo histórico aplicado a la arqueología. La primera tendencia trata de romper con las teorías establecidas del poblamiento emparentándolas con la historia fenicia. Y la otra trata de olvidar el poblamiento y presenta la economía y la sociedad como la manera de retomar al aborigen y sus medios de vida.[2]
Inscripción procedente de la isla del Hierro. Pág. 238
No obstante, pese a que el mundo académico alrededor de la prehistoria de Canarias está lleno de teorías, métodos y encontronazos directos, en el año 2000 el Catedrático en Medicina de la UCM Dr. Antonio Anáiz Villena y el supuesto historiador, antropólogo y lingüista Jorge Alonso García lanzaron el libro Egipcios,Bereberes, Guanches y Vascos. En resumen, el libro tiene la intención de emparentar genética y lingüísticamente a todas esas culturas. Sin embargo esto no queda aquí porque al menos lingüísticamente ya había emparentado a vascos con micénicos, minoicos, etruscos y sumerios; y ya había conseguido traducir el ibero-tartésico mediante la lengua euskera. En el libro incluso han conseguido traducir los famosos grabados de la isla del Hierro y de Fuerteventura y como es de las cosas que más me impresionaron por su atrevimiento paso a describir el método que usa. En primer lugar los símbolos los transcribe basándose en “los estudios de J. B. Chabot y cuadros realizados en especialistas en las lenguas púnicas” (Pág. 214) como verán en la fotografía en la transcripción fonética solo quedan algunos consonantes y algunas vocales. A partir de aquí el lingüista usa el euskera, lengua que no es conocida por tener pocos consonantes, hace lo que él llama reconstrucción en euskera y lo que se supone que es la traducción al castellano, donde puede salir cualquier combinación de palabras con cierto contenido místico.
Canarias 7 Lunes 30 de octubre de 2000
Pág. 3
Por otro lado en los estudios genéticos para no ir muy lejos y refiriéndonos a Canarias vemos cosas como la siguiente: “Se encuentran dos individuos, uno de Hierro y el otro de La Palma, que presentan genes mitocondriales típicos de amerindios. Esto es debido, probablemente, a la entrada de genes amerindios desde América después del descubrimiento de América por Colón. Pensar en contactos transoceánicos antes del descubrimiento es difícil pero no imposible.” Y sigue “Tenemos el caso de la presencia de genes asiáticos en las Islas Azores, recientemente descritos y que indicarían (junto con los materiales fenicios encontrados en Azores de 500 años a.C.) que existieron contactos trasatlánticos importantes antes de 1492.” (Pág. 276)
En general lo que intenta ser un estudio académico que combina genética y lingüística termina siendo un acercamiento erróneo basado en sus propias teorías sin pararse a explorar de manera más profunda el universo histórico y académico de Canarias (448 páginas de libro y solo 130 referencias bibliográficas) enarbolando una serie de teorías que mucho difieren de ser científicas más que por el hecho de que está escrita por un médico y por un historiador. La falta de apoyos históricos, arqueológicos y antropológicos que apoyen sus hipótesis deja casi como anécdota el contenido de este libro. Si te atreves ve al capítulo 12. Pág. 349




[1] PELLICER, CATALÁN. Manuel: "Elementos culturales de la Prehistoria Canaria." Revista de Historia de Canarias. Nº 119, 1971-72. págs. 47-72. En este artículo Manuel Pellicer hace una seria crítica de los estudios de la prehistoria de Canarias, alejando la búsqueda de horizontes culturales europeos y alejados. Buscando por el contrario acercar mediante clarificadores argumentos la prehistoria de Canarias con las culturas Norte Africanas y Saharianas.
[2] HERNANDEZ, GÓMEZ. M. Cristo; ALBERTO, BARROSO, Verónica; VELASCO VÁZQUEZ, Javier: "Enfoques y desenfoques en la arqueología canaria a inicios del siglo XXI". Revista atlántica-mediterránea de prehistoria y arqueología social, Nº 7, 2004-2005, págs. 175-188
ARNÁIZ VILLENA, Antonio y ALONSO GARCÍA, Jorge: Egipcios, Bereberes, Guanches y Vascos. 2000, Ed. Complutense, S.A, Madrid.  


lunes, 24 de marzo de 2014

El despertar de la conciencia histórica mediante el conocimiento del paisaje.

Hace muchos años que perdimos la consciencia del espacio. Desde el momento en que nuestros pensamientos ahondan en las vanidades del quehacer diario, y nuestra atención se redirige continuamente a atender el tráfico y no ser atropellados por el camino, damos un paso más al olvido de la historia de las cosas, o simplemente a dar por sentado que los elementos que nos cruzamos todos los días siempre existieron o siempre los hemos visto en su lugar y por eso pierden importancia.
Pero ¿Cómo darse cuenta de que hay todo un mundo a tu alrededor? Hace unos años, mi hermano y yo solíamos ir de senderismo a explorar lugares de nuestro entorno natural. Un día nos dio por conocer la flora de la isla, nos empeñamos sobre todo en la flora autóctona y en la botánica del exterior que más se ve. El experimento fue extremadamente gratificante porque con libro en mano y las botas puestas, exploramos un nuevo mundo, nos dimos cuenta de que existe una enorme variedad de fauna en espacios impresionantemente reducidos y observamos lo ignorante que éramos al no conocer el mundo vegetal que nos rodeaba cada vez que salíamos. A partir de ahí, cuando salíamos con la bicicleta, o a caminar, éramos mucho más conscientes de ese mundo, que antes solo pasábamos sin importarnos que existía.
Con esto quiero decir que todo lo que nos rodea tiene una historia, y para conocer la historia de las cosas, lo mejor es conocer el principio de todo, y el principio de todo comienza con la misma naturaleza y la interacción del hombre con esa naturaleza territorial, vegetal y faunística; como fuimos transformando el territorio[1]. Incidiendo en estos conceptos de relación de territorios, humanos y paisajes, tenemos que tener en cuenta que no solo los transformamos nosotros sino que nos transforma a nosotros[2] y es que no tiene las mismas costumbres una persona que viva en la costa, que una que viva en la montaña. Utilizamos el territorio y sus recursos de una forma diferente y el territorio nos hace especiales en cada caso.
Por todo esto, y no solo para entender los procesos histórico-sociales que llevó a que se transformara de una u otra manera un paisaje, es muy necesario para entender el devenir de la propia humanidad, reconocer las transformaciones que desde el más remoto pasado existieron. Y a esto le añado que: solamente conociendo el paisaje pasado, podemos reconocer como destruimos el medio ambiente, y como debe ser transformado para no seguir destruyéndolo. [3]
Para la arqueología, el reconocimiento de los espacios pasados es esencial para entender como se desarrollaron las culturas, y aplicar así datos fundamentales para el estudio de las culturas que se desarrollaron en un territorio determinado.[4]
Pero para la sociedad, el conocimiento de los paisajes del pasado es la apertura a ese mundo que nos lleva a ser conscientes de nuestro alrededor. De como las sociedades del pasado añadieron para bien o para mal un nuevo escenario, y una personalidad que se desarrolló y que se desarrolla con la interactuación de nuestro contexto urbano o rural. En donde, al fin y al cabo, siendo conscientes de lo que nos rodea, nos hace libres para elegir y entender cómo usar la interactuación del medio y a donde llevarla.



[1] CRIADO, BOADO. Felipe: “La Arqueología del Paisaje como programa de gestión integral del Patrimonio Arqueológico”. Boletín Andaluz del Patrimonio Histórico.. Ed: Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico.Vol. 14. Sevilla Sevilla. 1996. Pág.: 16
[2] ALVAREZ, MUNARRIZ. Luis: “Conciencia y conducta medioambiental: Los paisajes culturales”. INTERSTICIOS: Revista sociológica de Pensamiento Crítico. Universidad de Murcia. Vol. 1. No1. 2007. Pág: 59
[3] ALVAREZ, MUNARRIZ. Luis. Pág.: 60
[4] CRIADO, BOADO. Felipe. Pág.: 17